12/01/06
Ajedrez o Victoria (II)
A los doce años andaba yo cursando séptimo de EGB cuando me enteré de que estaban dando clases de ajedrez en horario extraescolar por la tardes. Recuerdo que aunque me llamó la atención, inicialmente no me apunté. Pasaron un par de meses o más hasta que un día Salva, un compañero, me dijo que me acercara al curso, que era muy entretenido. Además, me comento que más adelante iban a hacer unas pruebas para seleccionar al equipo de ajedrez del colegio y que este equipo debía competir en el torneo escolar de Alzira.
Esa tarde me acerque con Salva al curso, también vinieron Raúl, Bernardo, Ángel y alguno más, la verdad es que el curso estaba teniendo muy buena acogida. Las clases se impartían en un aula de párvulos porque el profesor daba sus clases allí. Se llamaba Jose, más tarde Josep, nos dio la bienvenida a mí y algún otro nuevo y empezó a explicar cosas de ajedrez. Éramos unos veinte en clase.
Desde el primer momento me enganche al ajedrez, me distraía como ninguna otra cosa, ni las chicas lo hacían tanto, además, yo por aquella época era de lo más inocente en este tema (de hecho es algo que he sido siempre). Aún recuerdo como mi amiga del alma Gema me preguntaba si quería ser su novio y nunca supe que responderle. Y es que no acababa de entender bien la pregunta. ¿Qué era eso de ser novio? Me ponía como un flan y no me salían las palabras.
A Gema la conocía desde muy pequeño porque nuestros padres eran amigos. Nos llevábamos muy bien, tenía un carácter muy fuerte pero yo no le hacía caso y es por ello que le gustaba, además era el primero de la clase y eso también daba caché. Llego un momento en que se canso de insistir debido a mis constantes ‘calabazas’. Poco después, empezó a ponerse como un tren, y era muy guapa, así que le salieron pretendientes a pares. En pocos años se distanció mucho de mí, y es que es una verdad como un templo que las mujeres maduran mucho más rápido que los hombres. Gema fue mi primer gran amor, aún la recuerdo. Nos hemos visto alguna vez desde entonces pero nunca hemos mediado palabra, solo miradas. Ninguno se ha atrevido a acercarse al otro. Creo que se casó y que tiene al menos un hijo, espero que todo le vaya genial.
Bueno, en cuanto al ajedrez, acabado el curso, Josep organizó un torneo para seleccionar los jugadores del equipo del colegio. Recuerdo hacerlo bastante mal, el hecho de apuntarme al curso cuando este estaba muy avanzado hizo que no pudiera hacerle frente a compañeros mas experimentados. Finalmente, quedé quinto y mi amigo Ángel sexto. Así que fuimos el primer y segundo reserva.
Al mes siguiente jugamos el campeonato escolar, sería Marzo o Abril de 1986. El lugar fue el polideportivo municipal que hacía poco se había inaugurado. El polideportivo era una de las muchas obras que se hicieron en Alzira como plan de reactivación de la ciudad después de la pantanada de Tous de 1982. Algún día hablaré de esto hecho porque lo viví intensamente.
A mi el polideportivo me parecía una instalación genial, iba mucho por allí porque me gustaba mucho practicar deporte, recuerdo haberme apuntado a cursos de básquet y fútbol sala, e incluso a uno de halterofilia donde empecé a asistir con Ángel y Lorenzo. Madre mía, no hace tiempo, yo pronto desistí, no era lo mío. Pero Lorenzo Carrió es ahora uno de los mejores alteras nacionales, tiene incontables títulos nacionales y varias medallas en campeonatos de Europa y campeonatos del Mundo. Además, ha sido deportista olímpico. Un fuera de serie en toda regla. Forma parte del Club de Halterofilia de Alzira, un superclub hoy en día, reciente campeón de la Copa de España el mes pasado por quinta vez consecutiva y con estrellas internacionales en ciernes como Joan Marco. Aún sigo viendo a Lorenzo de vez en cuando, se casó y se saco una plaza de Policía Nacional. Y sigue en activo como haltera, de hecho formo parte del equipo campeón nacional de hace solo un mes.
Respecto al campeonato escolar de ajedrez, poco que contar, nos eliminaron en la primera fase. Era una liguilla de cuatro equipos y no ganamos ni un encuentro. Yo me dedique a mirar las partidas porque no jugué ninguna. Que decepción, no por no jugar, que ganas tenía pero sabía que el equipo titular era mejor, sino por lo mal que lo hicimos. Los demás equipos me parecieron inalcanzables, había chavales que jugaban muy bien. No recuerdo que equipo ganó, pero empezaba a picarme mucho el ajedrez.
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08/01/06
Ajedrez o Victoria (I)
A Alberto y a mi nos une una afición en común, el ajedrez. En uno de sus últimos post (Ajedrez I) nos cuenta su relación con el ajedrez y me invita a hablar un poco de la mía. Hablar de ajedrez para mí es hablar de parte de mi vida. Lo que empezó como un juego pronto se convirtió en pasión. Y en muchos momentos obsesión, profunda obsesión.
La persona que me descubrió el ajedrez fue un amigo de la infancia, Agustín, un gran tipo con el cual sigo manteniendo una buena amistad y que en ocasiones veo por la calle y nos contamos cómo nos va. Agustín no era un gran estudiante, de hecho no le gustaba mucho estudiar, pero aún así se saco la EGB y creo recordar que empezó el bachillerato. A partir de ahí le perdí un poco el hilo, pero unos años mas adelante lo volví a ver y me alegre muchísimo cuando me dijo que estaba estudiando ingeniería técnica agrícola, la cual se acabo sacando. Su padre era hombre de campo y mi amigo encaminó su preparación en ese sentido, preparándose para el cultivo y gestión de las tierras de su padre y de otros.
Volviendo al ajedrez, un día después de acabar las clases a las cinco de la tarde (creo que tenía entonces diez años y cursaba quinto curso) Agustín y yo como muchas otras veces quedamos para jugar y nos fuimos a su casa. Tenía muchos juegos en su casa y íbamos mucho por allí, normalmente nos sentábamos en la mesa camilla de una sala de estar muy acogedora, donde en época de frío siempre había encendida una estufa de leña de esas antiguas a las que había que levantar una tapa en la parte de arriba para introducir la leña. Lo pasaba muy bien en esa casa, además, su padres y hermana eran muy buena gente, ese tipo de personas hospitalarias que sabes que siempre estarán dispuestos a ayudarte.
Pero esa tarde no jugamos en la sala de estar, sino en la otra casa. Era muy curioso, pero la casa de Agustín no eran sino dos casas unidas por un tabique derrumbado. La casa donde vivían daba a una pequeña plaza, la Plaza de la Malva, una plazoleta muy acogedora donde se podía jugar y apenas pasaban coches. Su segunda casa estaba unida a la primera por la parte de atrás, era una casa muy vieja, que daba a una calle estrecha, con paredes de cemento sin pintar, que su padre utilizaba de trastero para la ‘mula’ y demás enseres de labranza, así como para abonos, fertilizantes, etc.
Fue en esa vieja casa donde jugué mi primera partida de ajedrez. Recuerdo que Agustín improviso una mesa con un tablón pequeño sobre un bidón y nosotros nos sentamos en unas pequeñas sillas. Puso sobre el tablón el tablero de ajedrez y la caja de piezas. Volcó las piezas sobre el tablero y empezó a explicarme las reglas básicas del ajedrez. Me explicó las reglas a su manera y yo me mantuve atento a la explicación. Me contó como se disponían inicialmente las piezas, que los alfiles se movían por las diagonales, las torres por las columnas, que el rey solo podía dar un paso en cualquier dirección,… Yo intenté retener la máxima información posible, ya debía haber oído hablar de ese juego y quería entenderlo porque me resultaba muy interesante.
Al final empezamos a jugar, la primera partida la ganó él, pero la segunda la gané yo. No recuerdo que volviese a jugar más al ajedrez con Agustín. Jugamos a muchas otras cosas, como siempre, pero no al ajedrez. De hecho, después de esas dos partidas no volví a jugar al ajedrez hasta pasados dos años.
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13/12/05
Vida Digital
Hoy sonicus se ha levantado media hora antes de lo habitual, a las siete y media, para comprobar que la película que se estaba descargando de internet lo había hecho correctamente. Se la está bajando de una web extranjera porque en España la ‘pelí’ todavía no ha sido estrenada. Él sabe que eso no esta bien, pero es excitante saber que va a poder ver antes que nadie la anunciada película. Una vez descargada la graba en un CD y se la lleva al instituto, sabe que todos van a alucinar.
Cuando lo comenta en clase sus compañeros le preguntan que de donde la ha sacado, sonicus les recuerda que en internet no hay información ni descarga que se le resista. Han quedado en pegarle un vistazo a la ‘peli’ en la cafetería a la hora del almuerzo, uno de sus amigos ha traído el portátil de su padre y podrán verla. Las clases pasan con la monotonía y parsimonia habituales hasta que llega la hora esperada y salen corriendo para ganar un poco de tiempo.
Impresionante, tal y como esperaban la película se sale, es la segunda parte de una trilogía y no tiene desperdicio. Durante el resto del día no dejan de hablar de la misma y comentar que irán al estreno porque al fin y al cabo en el cine será mucho más espectacular. También hablan del último videojuego de moda y discuten sobre si son mejores los videojuegos en PC o en videoconsola. La mayoría no tienen dudas, las videoconsolas son mejores para jugar, otra cosa es la ventaja del PC que permite mucho más que jugar, eso lo tienen todos claro.
Al mediodía, sonicus llega a casa y se mete en su cuarto para dejar a su ordenador haciendo una copia de la película para uno de sus amigos mientras come. Cuando acaba de comer coge la copia y aprovecha para comprobar su correo electrónico, tiene un par de correos interesantes aparte del dichoso spam y publicidad no solicitada. Un email es de una amiga que conoció por internet jugando al trivial en el ICQ, es una tía genial, el otro de un compañero del equipo de fútbol sala en el que juega, le comenta que el viernes por la noche tienen partido, al leerlo le envía un SMS confirmándole que si que irá.
Por la tarde las clases se hacen aún más pesadas si cabe. Además, hoy tiene que entregar un trabajo sobre la historia de su ciudad. Por suerte, la tarde anterior encontró un par de sitios en internet con información más que suficiente por lo que tan solo tuvo que sintetizar un par de textos y poco más. Poco a poco se acerca el final de las clases, y sonicus esta deseando que terminen. Para él la tarde y noche son lo mejor del día, y como casi siempre esa tarde la tiene más que ocupada.
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