09/04/07

De vuelta de Ciudad Real

Hola amigos, acabo de volver de un viaje a Ciudad Real donde he disfrutado de una de mis mayores aficiones, el ajedrez, jugando un torneo donde han participado algunos de los mejores jugadores del mundo como Judit Polgar, Karpov, Anand y otros monstruos del ajedrez, desgraciadamente de este tipo de eventos no se entera nadie aparte de los aficionados como yo por su nula repercusión en los medios. En fin resignación, pero os aseguro que el ajedrez es apasionante a poco que lo conozcas y practiques.

15:54 Anotado en Ajedrez | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: ajedrez

24/08/06

Ajedrez olímpico

Acabo de leer que el ajedrez podría ser deporte de exhibición en las olimpiadas de Pekín 2008 (ver artículo). Sería un sueño cumplido para todos los que amamos el ajedrez y un acto de justicia. Créo que el cerebro es el principal músculo del cuerpo y que debe ejercitarse cada día. El ajedrez es una actividad perfecta para su ejercicio. Es recomendable para los niños en cuanto que mejora su capacidad de cálculo, su concentración, su imaginación y su capacidad de decisión (cada jugada es una decisión entre varias alternativas posibles).

Los grandes ajedrecistas, o por lo menos la mayoría, se preparan no solo a nivel de estudio del ajedrez, sino también fisicamente, para aguantar la presión y desgaste que producen partidas de cuatro o mas horas seguidas durante varios días de competición.

Actualmente ya se realizan unas olimpiadas de ajedrez cada dos años, pero no es deporte olípico reconocido por el COI. Espero que la propuesta no quede en agua de borrajas y podamos ver pronto a nuestros ajedrecistas olímpicos.

¡¡Viva el ajedrez!! 

Olimpiadas de ajedrez 

23:42 Anotado en Ajedrez | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: ajedrez

15/01/06

Anand inmortal

Ayer empezó uno de los torneos de ajedrez más importantes del mundo. Es el Torneo Chorus y se juega en Wijk aan Zee (Holanda). El plantel de jugadores que se dan cita en el grupo A este año es impresionante. Solo decir que la media de ELO de los catorce participantes es de 2716 puntos. Un nivel estratosférico.

Wijk aan Zee es un torneo emblemático, existen tres torneos paralelos de grandes maestros, los grupos A, B y C, cada uno con catorce jugadores y con categoría 19, 15 y 9 respectivamente. Además, se organizan torneos de aficionados, de niños y todo tipo de actividades en paralelo, lo cual significa estar hablando de un gran festival del ajedrez. Siempre he deseado ir a jugar este tipo de torneos, tal vez pronto juegue alguno. Ahora que los vuelos están baratos y el nivel de vida en países del este es bajo es fácil poder pasarse diez días en uno de estos torneos disfrutando del ajedrez y del entorno.

En la primera ronda del torneo que como digo comenzó ayer, se enfrentaron en una de las partidas Anand, uno de los tres mejores jugadores del mundo, y Sergei Karjakin, una promesa en ciernes que ya se ha metido en la élite mundial. Pues bien, Anand llego a la partida con los deberes hechos, y produjo una obra de arte del ajedrez moderno, ayer por la noche cuando vi la partida, me dije a mi mismo, I love this game!

Jugaron el ataque Inglés de la variante Najdorf de la Defensa Siciliana, en un momento dado Karjakin introdujo una novedad en una variante que se había jugado hace poco a alto nivel. Pero Anand tenía bien estudiada esta posición y había descubierto una línea que mediante la entrega de dos piezas iniciaba un ataque de mate decisivo sobre el rey contrario. Lo dicho, conviene no perdérsela.

Ver partidas del torneo

Web del torneo

12/01/06

Ajedrez o Victoria (II)

A los doce años andaba yo cursando séptimo de EGB cuando me enteré de que estaban dando clases de ajedrez en horario extraescolar por la tardes. Recuerdo que aunque me llamó la atención, inicialmente no me apunté. Pasaron un par de meses o más hasta que un día Salva, un compañero, me dijo que me acercara al curso, que era muy entretenido. Además, me comento que más adelante iban a hacer unas pruebas para seleccionar al equipo de ajedrez del colegio y que este equipo debía competir en el torneo escolar de Alzira.

Esa tarde me acerque con Salva al curso, también vinieron Raúl, Bernardo, Ángel y alguno más, la verdad es que el curso estaba teniendo muy buena acogida. Las clases se impartían en un aula de párvulos porque el profesor daba sus clases allí. Se llamaba Jose, más tarde Josep, nos dio la bienvenida a mí y algún otro nuevo y empezó a explicar cosas de ajedrez. Éramos unos veinte en clase.

Desde el primer momento me enganche al ajedrez, me distraía como ninguna otra cosa, ni las chicas lo hacían tanto, además, yo por aquella época era de lo más inocente en este tema (de hecho es algo que he sido siempre). Aún recuerdo como mi amiga del alma Gema me preguntaba si quería ser su novio y nunca supe que responderle. Y es que no acababa de entender bien la pregunta. ¿Qué era eso de ser novio? Me ponía como un flan y no me salían las palabras.

A Gema la conocía desde muy pequeño porque nuestros padres eran amigos. Nos llevábamos muy bien, tenía un carácter muy fuerte pero yo no le hacía caso y es por ello que le gustaba, además era el primero de la clase y eso también daba caché. Llego un momento en que se canso de insistir debido a mis constantes ‘calabazas’. Poco después, empezó a ponerse como un tren, y era muy guapa, así que le salieron pretendientes a pares. En pocos años se distanció mucho de mí, y es que es una verdad como un templo que las mujeres maduran mucho más rápido que los hombres. Gema fue mi primer gran amor, aún la recuerdo. Nos hemos visto alguna vez desde entonces pero nunca hemos mediado palabra, solo miradas. Ninguno se ha atrevido a acercarse al otro. Creo que se casó y que tiene al menos un hijo, espero que todo le vaya genial.

Bueno, en cuanto al ajedrez, acabado el curso, Josep organizó un torneo para seleccionar los jugadores del equipo del colegio. Recuerdo hacerlo bastante mal, el hecho de apuntarme al curso cuando este estaba muy avanzado hizo que no pudiera hacerle frente a compañeros mas experimentados. Finalmente, quedé quinto y mi amigo Ángel sexto. Así que fuimos el primer y segundo reserva.

Al mes siguiente jugamos el campeonato escolar, sería Marzo o Abril de 1986. El lugar fue el polideportivo municipal que hacía poco se había inaugurado. El polideportivo era una de las muchas obras que se hicieron en Alzira como plan de reactivación de la ciudad después de la pantanada de Tous de 1982. Algún día hablaré de esto hecho porque lo viví intensamente.

A mi el polideportivo me parecía una instalación genial, iba mucho por allí porque me gustaba mucho practicar deporte, recuerdo haberme apuntado a cursos de básquet y fútbol sala, e incluso a uno de halterofilia donde empecé a asistir con Ángel y Lorenzo. Madre mía, no hace tiempo, yo pronto desistí, no era lo mío. Pero Lorenzo Carrió es ahora uno de los mejores alteras nacionales, tiene incontables títulos nacionales y varias medallas en campeonatos de Europa y campeonatos del Mundo. Además, ha sido deportista olímpico. Un fuera de serie en toda regla. Forma parte del Club de Halterofilia de Alzira, un superclub hoy en día, reciente campeón de la Copa de España el mes pasado por quinta vez consecutiva y con estrellas internacionales en ciernes como Joan Marco. Aún sigo viendo a Lorenzo de vez en cuando, se casó y se saco una plaza de Policía Nacional. Y sigue en activo como haltera, de hecho formo parte del equipo campeón nacional de hace solo un mes.

Respecto al campeonato escolar de ajedrez, poco que contar, nos eliminaron en la primera fase. Era una liguilla de cuatro equipos y no ganamos ni un encuentro. Yo me dedique a mirar las partidas porque no jugué ninguna. Que decepción, no por no jugar, que ganas tenía pero sabía que el equipo titular era mejor, sino por lo mal que lo hicimos. Los demás equipos me parecieron inalcanzables, había chavales que jugaban muy bien. No recuerdo que equipo ganó, pero empezaba a picarme mucho el ajedrez.

08/01/06

Ajedrez o Victoria (I)

A Alberto y a mi nos une una afición en común, el ajedrez. En uno de sus últimos post (Ajedrez I) nos cuenta su relación con el ajedrez y me invita a hablar un poco de la mía. Hablar de ajedrez para mí es hablar de parte de mi vida. Lo que empezó como un juego pronto se convirtió en pasión. Y en muchos momentos obsesión, profunda obsesión.

La persona que me descubrió el ajedrez fue un amigo de la infancia, Agustín, un gran tipo con el cual sigo manteniendo una buena amistad y que en ocasiones veo por la calle y nos contamos cómo nos va. Agustín no era un gran estudiante, de hecho no le gustaba mucho estudiar, pero aún así se saco la EGB y creo recordar que empezó el bachillerato. A partir de ahí le perdí un poco el hilo, pero unos años mas adelante lo volví a ver y me alegre muchísimo cuando me dijo que estaba estudiando ingeniería técnica agrícola, la cual se acabo sacando. Su padre era hombre de campo y mi amigo encaminó su preparación en ese sentido, preparándose para el cultivo y gestión de las tierras de su padre y de otros.

Volviendo al ajedrez, un día después de acabar las clases a las cinco de la tarde (creo que tenía entonces diez años y cursaba quinto curso) Agustín y yo como muchas otras veces quedamos para jugar y nos fuimos a su casa. Tenía muchos juegos en su casa y íbamos mucho por allí, normalmente nos sentábamos en la mesa camilla de una sala de estar muy acogedora, donde en época de frío siempre había encendida una estufa de leña de esas antiguas a las que había que levantar una tapa en la parte de arriba para introducir la leña. Lo pasaba muy bien en esa casa, además, su padres y hermana eran muy buena gente, ese tipo de personas hospitalarias que sabes que siempre estarán dispuestos a ayudarte.

Pero esa tarde no jugamos en la sala de estar, sino en la otra casa. Era muy curioso, pero la casa de Agustín no eran sino dos casas unidas por un tabique derrumbado. La casa donde vivían daba a una pequeña plaza, la Plaza de la Malva, una plazoleta muy acogedora donde se podía jugar y apenas pasaban coches. Su segunda casa estaba unida a la primera por la parte de atrás, era una casa muy vieja, que daba a una calle estrecha, con paredes de cemento sin pintar, que su padre utilizaba de trastero para la ‘mula’ y demás enseres de labranza, así como para abonos, fertilizantes, etc.

Fue en esa vieja casa donde jugué mi primera partida de ajedrez. Recuerdo que Agustín improviso una mesa con un tablón pequeño sobre un bidón y nosotros nos sentamos en unas pequeñas sillas. Puso sobre el tablón el tablero de ajedrez y la caja de piezas. Volcó las piezas sobre el tablero y empezó a explicarme las reglas básicas del ajedrez. Me explicó las reglas a su manera y yo me mantuve atento a la explicación. Me contó como se disponían inicialmente las piezas, que los alfiles se movían por las diagonales, las torres por las columnas, que el rey solo podía dar un paso en cualquier dirección,… Yo intenté retener la máxima información posible, ya debía haber oído hablar de ese juego y quería entenderlo porque me resultaba muy interesante.

Al final empezamos a jugar, la primera partida la ganó él, pero la segunda la gané yo. No recuerdo que volviese a jugar más al ajedrez con Agustín. Jugamos a muchas otras cosas, como siempre, pero no al ajedrez. De hecho, después de esas dos partidas no volví a jugar al ajedrez hasta pasados dos años.